La luz de unos higos
Hoy, 8 de febrero, estoy otra vez aquí, en este blog, que ahora hace algo mas de cinco años que tenia abandonado. Otra vez, como aquel rayo que no cesa, dispuesto a dejar impresas algunas de mis experiencias vitales. Quiero retomar el hilo con una fotografía que realicé hace ya muchos años.
Era el año 2005, duros años aquellos para mi. En septiembre del 2002 un grave accidente de trabajo me dejó en silla de ruedas, y tres años después todavía me costaba aceptar las duras consecuencias.
Pero poco a poco fui comprendiendo que en toda oscuridad siempre hay hendijas de luz. Era ya finales del verano de aquel año, y los dolores físicos resultantes de la lesión. me agobiaban tremendamente. Estaba en el porche de aquella casa en la que había puesto mucha de mis ilusiones, sentado en la silla de ruedas murmurando mi desdicha cuando alguien, un vecino, un hermano o un amigo, se presentó en la casa con una cesta cubierta de hojas de higuera y llenas de un montón de higos negros, todos perfectos y todos maduros. Era la mitad de la tarde de un caluroso día y, la luz suave, a la sombra del porche, daba al apetitoso y flamante regalo, un aire de bodegón perfecto, una escena para el mejor pincel.
Aquel detalle, aquel humilde y delicioso regalo, aquel gesto de alguien querido hizo que me olvidara de mis pesares. Mi cámara fotográfica esperaba que yo la pidiera, y así he guardado aquel momento que un instante de luz siempre me devuelve.
Cámara Olympus OM1-N, película Agfa 400
Higos
la forma correcta de comerse un higo, en sociedad,
es dividirlo en cuatro, sosteniéndolo por la base,
y abrirlo, de modo que sea una flor de cuatro pétalos
pesados; brillante, rosada, húmeda, encerada flor.
entonces tiras la piel
que es como un cáliz de cuatro vértices,
luego de haberle sorbido la pulpa con los labios.
pero de hacerlo de forma vulgar
basta acercar tu boca a la grieta y arrancar la carne de un mordisco.
toda fruta tiene su secreto.
y el higo, a su modo, guarda el suyo.
si lo ves germinar, sientes al instante su simbolismo:
aparenta ser macho,
pero si lo examinas mejor, concuerdas con los romanos, es hembra.
los italianos vulgarmente dicen que es el sexo femenino;
el fruto del higo: la fisura, la vulva,
la uretra húmeda que va hacia el centro.
D.H. Lawrence
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