jueves, 25 de abril de 2013

Dios y el Diablo


“Ante el escaparate de Casinelli rondaban dos niños, un chico de unos seis años y una niña de unos siete, vestidos a lo rico, hablaban de Dios y de los pecados. Me quedé parado  detrás de ellos. La niña, tal vez católica, decía que el único pecado de verdad es mentir a Dios. El chico, tal vez un protestante, preguntaba con infantil obstinación qué era mentir a las personas, o robar. “También es un gran pecado-- dijo la niña—pero no el más grande, solo los pecados contra Dios son los más grandes, para los pecados contra los hombres tenemos la confesión. Cuando me confieso, el ángel está enseguida otra vez detrás de mí; porque cuando cometo un pecado, se me pone detrás el Diablo, pero a ese no lo vemos”. Y cansada de esa media seriedad, se giró de broma y dijo: “Mira, no hay nadie detrás de mí”. El chico también giró hacia atrás, y allí me vio.

--Ves—dijo, sin considerar que yo seguramente lo oiría, pero sin reflexionar—detrás de mí está el Diablo—

La niña dijo:
--Yo también lo veo, pero no es ese el que yo digo”


Del diario de Kafka

Foto: S. Andrada Lapenne. Praga, enero de 2013

lunes, 11 de febrero de 2013

Milena, kafka y Praga


“Porque te amo (…) amo a todo el mundo, y a él pertenece también tu hombro izquierdo, no, primero fue el derecho, y por eso los beso cuando quiero (y tú eres tan buena que apartas de allí la blusa) y también pertenece a ese mundo el hombro izquierdo y tu rostro sobre mí en el bosque y tu rostro debajo de mí en el bosque y descansar sobre tu pecho casi descubierto”

Esto le decía Kafka a Milena Jesenská.

Milena Jesenská era una periodista checa, de Praga y había traducido al checo el relato de Kafka Der Heizer (“El Fogonero”), y al parecer era una mujer infelizmente casada.

Milena Jesenská se convirtió más tarde en una de las personalidades más brillantes de la vida cultural de Viena Y Praga. Como comunista, milito durante la segunda guerra mundial contra la ocupación alemana y fue llevada por ello a un campo de concentración. El 7 de mayo de 1944, Milena Jesenská murió en  el campo de concentración para mujeres de Ravensbrück, cerca de Berlín.

De: Franz Kafka y Praga, de Harald Salfellner

domingo, 27 de enero de 2013

Beth Chajim


Es como un extraño jardín de piedras, pensó mientras lo recorría en el frio y gris día de diciembre. Las hojas de los árboles hace muchos días que murieron y ahora se pudren entre las viejas tumbas.  En las zonas de más sombra, la humedad reverdece el musgo nacido en las tristes piedras. Ruth camina y sus pasos de goma no alteran el silencio. Sus ojos recorren precisos y expertos las dolientes escrituras hebreas cinceladas en las duras lozas sepulcrales y se dice- que vulnerables somos-. Está en el Beth Chajim
Un rato antes, se había inclinado ante la tumba del rabino Löw, dejando en una hendija del pétreo sarcófago un apretado rollito de papel. El trecho hasta la salida lo recorre lenta, y baja los escalones murmurando esta frase -- …aprisionados en esta red sonora de antes, después, ayer, mientras, ahora, derecha, izquierda, yo, tú, aquellos, otros...

 

Viejo Cementerio Judío, Praga. 30 de diciembre de 2012

Foto y texto: S. Andrada Lapenne

miércoles, 9 de enero de 2013

Cosas de Praga y de Kafka

 
Estaba mirando la fachada de la casa Oppelt, donde Kafka también vivió, cuando veo que cruza la calle una pareja oriental, vestidos de blanco, una pareja de recién casados. Entonces, hice la foto.
Praga, 4 de enero de 2013
Foto: S. Andrada Lapenne

Cosas de Praga

 
Cuando, una mañana, Gregor Samsa despertó de un sueño intranquilo, se encontró sobre la cama transformado en un insecto monstruoso. Yacía sobre su espalda, dura como un caparazón, y al levantar un poco la cabeza vio su abombado abdomen pardo, cruzado por durezas en forma de arco, sobre el cual la manta, a punto de escurrirse por completo, apenas si podía sostenerse. Sus numerosas patas, lastimosamente delgadas en comparación con el resto de su envergadura, se agitaban desvalidas ante sus ojos.
La metamorfosis, Franz Kafka
Autorretrato en una habitación del barrio de Josefov, Praga, 30 de diciembre de 2012.
S. Andrada Lapenne

martes, 8 de enero de 2013

Kafka, la Casa del Minuto y sus recuerdos.

 
En la casa “Zur Minute” (Casa del Minuto), en la plaza de la Ciudad Vieja, vivió Kafka buena parte de su infancia y primera juventud.
En las páginas 64 y 65 del libro, Franz Kafka y Praga, de Harald Salfellner, he leído un recuerdo de infancia del escritor que trata sobre una mendiga de la plaza Pequeña:
“cuando era muy pequeño, una vez me dieron una moneda de diez céntimos de corona. Yo tenía muchas ganas de dársela a una vieja mendiga que se sentaba entre las dos plazas. Pero esa cantidad me parecía exorbitante, un dinero que probablemente nadie había dado jamás a un mendigo y, por eso, me daba vergüenza ante la mendiga hacer una cosa tan inconcebible. Pero como tenía que dársela, cambié la moneda de diez, entregué a la mendiga un céntimo, di toda la vuelta al ayuntamiento y a la galería de la plaza Pequeña, regresé como nuevo benefactor  desde la izquierda, volví a dar a la mendiga un céntimo, me puse a correr otra vez y repetí esto felizmente diez veces –o tal vez algo menos, porque creo que la mendiga perdió la paciencia y desapareció. De todas formas, al final estaba tan agotado, también moralmente, que volví en seguida a casa y lloré hasta que mi madre  me volvió a dar una moneda de diez céntimos”
En la Calle del Oro, en una casita donde dicen se refugio alguna vez Kafka para escribir, había libros del escritor en varios idiomas, entre ellos el castellano y me decidí a comprarlo. Esta muy bien editado, con algunas fotos, buena encuadernación y no me costó mucho. Al llegar a estas páginas con la breve historia de la mendiga, un extraño impulso hizo que la releyera varias veces y que me pusiera a copiarla para acompañar unas fotos  que hice de la llamativa, Casa del Minuto.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Viaje al corazón de Europa



Dicen que los restos del Golem están guardados en un ático cerrado de una antigua sinagoga  del corazón de Europa. Con barro de las orillas del rio Moldava, el rabino Loew lo creo para defender el barrio de Josefov, el gueto judío de Praga. El Golem cobraba vida cuando el destacado rabino con sus artes cabalísticas pronunciaba una combinación de las letras del santo nombre de Dios. Su engendro era obediente y no hablaba, tampoco tenia alma. Esta visto que no hay creación perfecta, porque el Golem  se volvió violento. Entonces su dios, es decir, el rabino Loew, le borro una de las letras de la palabra que había escrito en su frente al darle vida. Judah Loew ben Bezalel  murió en setiembre de 1609 y esta enterrado en el cementerio judío de Praga.

Me cautivo tanto este asunto que sin quererlo me encontré con un poema de Borges que resulta enigmático si uno no conoce esta historia. El Poema se titula, El Golem. 

Llegué a todo esto que no conocía mientras tomaba notas sobre la Madre de todas las Ciudades o La Ciudad de las Cien Torres, como se le dice a Praga, la capital de la Republica Checa. Dentro de pocos días viajaré al corazón de Europa, a Praga. Ahora mi interés por la que dicen es una bellísima ciudad es mas intenso, porque hasta ahora lo mas nombrado de Praga era la “Primavera”. Por mi pasión por la fotografía conocía las fotos de Josef Koudelka, fotógrafo checoslovaco  que por casualidad fotografió esa “Primavera”, aunque el principal motivo de sus fotos fuero siempre los gitanos. Por lo visto Praga encierra cosas bellas y también terribles, por quien sabe que causas, unas mas nombradas que otras. Como la del líder de la Gestapo,  Reinhard Tristan Eugen Heydrich, el carnicero que desde el Castillo de Praga impuso su mano fascista matando y deportando a miles de seres humanos. Un día, en una calle de la ciudad, unos guerrilleros lo reventaron con una granada, hecho que origino una cruel masacre en la población checa de Lídice.

Kafka, K…, Kundera, me voy a Praga a ver que me dicen sus calles…

 

Sergio Andrada Lapenne, diciembre de 2012
Foto: En barco frente a las costas italianas. Mónica, 2010.